Por su singularidad y belleza natural, es un disfrute para los sentidos. El trazado urbano se ha basado en el equilibrio entre el hombre y la naturaleza y responde a estrictos criterios de adaptación al terreno en busca del agua y de suelos arcillosos en los que arañar a las entrañas de la tierra las viviendas típicas de la zona sin duda alguna son las casa-cueva.
Uno de los lugares que hay que visitar sin dudar, es el Mirador del Lirio, punto Geodésico de 898 metros, desde donde podremos ver un desnivel de 400m,a veces en perfecta verticalidad, recomendable para ver preciosas puestas de sol.
Darse una vuelta por el Fontanar, es volver al pasado sus calles llevan el aroma de lo auténtico, y sus casas y cuevas encaladas hacen una estampa única.
En Navidad participa todo el pueblo en la puesta en escena del Nacimiento del Niño Dios, siendo un escenario natural y participando sobre unas 300 personajes nos trasporta miles de años atrás.